El edificio fue construido a principios de siglo, entre los años 1930 y 1932 y actualmente se encuentra en proceso de restauración
Estas instalaciones, consideradas una joya arquitectónica de las que componen el Centro Histórico de San Salvador, son obra del arquitecto italiano Filipo Brutus Targa.
Su construcción se produjo en un momento de pleno desarrollo cultural, expansión económica y también, de efervescencia política, cuando a la administración del Presidente Arturo Araujo le sucedió en el poder un Directorio Militar.
La Policía Nacional había sido creada en 1872. Después que los terremotos de 1917 y 1919 arrasaran San Salvador, se pensó en la necesaria construcción de un edificio propio para el cuerpo policial. Concluida su edificación y por más de medio siglo, funcionaron aquí no sólo las oficinas de la extinta Policía Nacional sino también las bartolinas, estrechas celdas, comedor, dormitorios y plaza para la formación de la tropa.
Se edificaron nuevas estructuras, según surgían las necesidades del momento, muy distintas al estilo y diseño original, convirtiendo al anterior palacio en un cuartel militar.
Durante más de una década de guerra civil, el cuartel central de la Policía Nacional fue un mudo testigo de la violencia que vivió nuestro país en los años ochenta y principios de los noventa. De "El Castillo", como se le llama desde su fundación, se cuentan las más variadas historias y leyendas, unas, alusivas al esplendor de los primeros tiempos y, otras, a los
oscuros momentos de acuartelamiento. Al desaparecer la antigua Policía Nacional en 1995, las funciones de seguridad pública en el país fueron absorbidas por recién creada Policía Nacional Civil.
Las nuevas autoridades, junto a las del Ministerio de Seguridad Pública, se instalaron en El Castillo en ese año. La estadía fue breve, debido al casi completo deterioro del edificio, lo cual imposibilitaba el desempeño de las labores. Fue así como el 15 de enero de 1996 dio inicio un proyecto de remodelación en el cual se invirtieron 14.2 millones de colones.
En el Edificio Sur fueron demolidos resanes y mezanines, así como los sanitarios antiguos. Fueron instaladas modernas baterías sanitarias para hombres y mujeres. Se sustituyó algunas paredes, se mejoró la ventilación e iluminación incorporando ventanas de madera y vidrio, acordes al estilo original.
Se aprovechó para sustituir los sistemas de agua potable, de drenaje de aguas negras y lluvias al igual que las instalaciones eléctricas.
Todos los materiales eran nuevos y de la más alta calidad. Esta hermosa estructura pertenece al estilo victoriano. Lo externo, sin embargo, más bien corresponde al estilo barroco, con espacios grandes, salones amplios y paredes con altura de hasta seis metros.
Las puertas son de madera sólida de cedro con vidrio. El cielo falso es de tabla roca. Las lámparas, en forma de araña, tienen una tonalidad verdosa