Editoriales
Editoriales (50)
Esta vez en Sonsonate y Santa Ana
Sonsonate (26/9/11) El Ministro de Justicia y de Seguridad, Manuel Melgar y las máximas autoridades de la Policía Nacional Civil se reunieron hoy con los jefes policiales de la Delegación de Sonsonate.
Este es el cuarto encuentro que dichas autoridades realizan con las jefaturas en el contexto de una gira nacional; previamente, visitaron la sub delegación de AltaVista en Soyapango y las delegaciones de La Unión y San Miguel.
Igual que en las reuniones anteriores, se les informó a las jefaturas sobre los avances que está experimentando la corporación conforme a los planes Estratégico Institucional y Batalla Por la Paz.
En tanto, los jefes policiales de Sonsonate rindieron un informe de la situación operativa de la zona, mientras los jefes de campo formularon sus sugerencias para mejorar el trabajo anti delincuencial.
“La idea de este reunión es el intercambio fluído, hablemos con confianza” dijo Melgar. “Venimos a que tengamos un conversatorio”, expuso por su parte el director Ascencio. Y en efecto, una conversión franca es la que hubo.
Una de las opiniones en que coincidieron los jefes fue que con la administración actual ha habido mejoras. Mencionaron, entre otros beneficios la dotación de lavadoras, cocinas, computadoras, hasta medios de trasporte.
El comisionado Ascencio enumeró una serie de beneficios durante su gestión, entre ellos la entrega a nivel nacional de 1014 vehículos entre radios patrullas, motos, microbuses Coaster, autobuses, camiones, ambulancias, bicicletas, cuyo valor ronda los 10 millones de dólares.
Asimismo, la entrega de chalecos antibalas, fusiles, pistolas y otros pertrechos indispensables para combatir el crimen; el mejoramiento de las clínicas empresariales y la creación de las oficinas de Atención Ciudadana (ODAC).
Informó que próximamente 700 motoristas y 1300 agentes supernumerarios recibirán un incentivo económico. “Casi todos los motorista son fundadores de la PNC y ellos corren los mismos riesgos”, agregó.
Dijo sentirse muy contento por el desarrollo de la política de ascensos y criticó acremente a las demás instituciones por no llevar cabo un proceso de depuración como el que realiza la PNC.
La opinión del jefe de una sub delegación al manejo del accionar policial por parte de algunos medios de comunicación abrió un amplio, ya que dijo que antes veía todos los noticieros televisivos y leía los periódicos, pero se cansó de tanta noticia y editoriales anti policía. “Ahora ya no los veo y gracias a eso ha mejorado mi salud mental”, indicó.
Además del titular de Justicia y Seguridad y el director de la PNC, participaron en la reunión la Inspectora General, Zaira Navas, el sub director general, comisionado Mauricio Ramírez Landaverde y el subdirector de Administración y Finanzas, Comisionado Jaime Granados.
Por la tarde, el ministro Melgar, el director Ascencio y demás autoridades se reunieron en la ciudad de Santa Ana con la jefes de la región y jefes de campo para tratar la misma temáticas.
Esta es la segunda gira nacional que realiza el comisionado Ascencio y demás autoridades de Justicias y Seguridad.
La primera se llevó a cabo en los primarios meses de gestión --entre junio y julio-- misma que sirvió a los funcionarios para dar a conocer el Plan estratégico Institucional y Batalla por la Paz, además de dar a conocer por parte del personal sus problemas y sugerencias. (FIN)cr
CR
“En seguridad se involucra desde el Presidente hasta el niño de la comunidad. No es un tema sólo de policías”.
Lo que Usted acaba de leer o de escuchar, no es el título de un editorial de la PNC publicado en sus espacios informativos en donde, con determinación, defendemos que la lucha contra la violencia y la delincuencia no solo compete a la policía ni al gobierno sino a todos.
Es el encabezado de una nota publicada por el Diario de Hoy en su edición cibernética (en la impresa no fue difundida). Se trata por cierto, de una frase del ex mandatario colombiano, Álvaro Uribe, expresada durante su reciente visita al país.
Según el texto, suscrito por Connie Interiano y por Katlen Urquilla, Uribe también defendió el pago de impuestos para la seguridad.
Mejor momento para que Uribe venga a contarnos la experiencia, que lo llevó a reducir la violencia en su país, en pocos años, no puede haber. Tres razones hemos escogido para el análisis.
Sus palabras pueden sensibilizar a los sectores obstinados con ver fracasar al gobierno en sus planes de seguridad. Ojalá que así sea, pues como se sabe, los sectores aludidos si se lo propusieran podrían contribuir grandemente a la reducción de la violencia y la delincuencia.
Obviamente, aunque Uribe no mencionó por su nombre a la gran prensa, ni a los sectores que claramente aspiran exacerbar el estado actual de homicidios, estos caben facilmente en la frase con la cual iniciamos este editorial: “En seguridad se involucra desde el Presidente hasta el niño de la comunidad. No es un tema sólo de policías”.
Segundo, el ex mandatario sudamericano vino en momentos en que el gobierno y el sector privado discuten el pago de impuestos por parte del gran capital para coadyuvar a financiar el combate al flagelo, medida que con las diferencias del caso, fue implementada con éxito por el distinguido visitante.
Ojalá sirva para que los que más tienen se convenzan de una vez por todas que su participación es para su conveniencia... que es imprescindible para sus intereses.
Tercero, el hecho de que Uribe expusiera frente alcaldes de todo el país tiene un significado tremendo puesto que los ediles más que nadie están cerca de las comunidades. Con sólo que lograran organizar a la mitad de los vecinos que votaron por ellos el cambio comenzaría a distinguirse.
Colombia fue hasta hace pocos años, de acuerdo al actual presidente Manuel Santos, “el país más violento del mundo”. Y tiene razón: El gobierno no solo luchaba contra un enemigo, sino contra cuatro: la violencia y delincuencia común, los narcotraficantes, los paramilitares y los movimientos guerrilleros.
¿Quien no recuerda aquel 7 de febrero del 2003, cuando un coche -bomba explotó en Bogotá matando a 36 civiles e hiriendo a otras 160?
Pero ahora, sin que la nación sudamericana sea un paraíso los índices delincuenciales no son los mismos. Cuando Uribe asumió el poder en el 2002 Colombia registraba 66 asesinatos por cada 100 mil habitantes pero al concluir su mandato de ocho años (2010) bajaron a menos de 30.
La política del ex presidente Uribe, denominada Seguridad Democrática, rindió importantes beneficios tanto que su sucesor Manuel Santos decidió continuarla. “Tuvo la visión” y “lo que estamos haciendo lo estamos haciendo sobre lo que se construyó en los últimos años”, dijo.
En El Salvador, los ejes del plan de seguridad del gobierno, liderado por la Secretaria de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, por el Ministerio de Justicia Seguridad y por su puesto por la Policía Nacional Civil no son sustancialmente diferentes al de Colombia.
Colombia, país amigo cuyo director de Policía, General Oscar Naranjo, por cierto, entregó recientemente el “Bastón de Mando de General” a su par salvadoreño, Comisionado Carlos Ascencio, adoptó la experiencia salvadoreña de Policía Comunitaria y ha ofrecido trasladar su experiencia en su lucua anticrimen a la corporación.
En El Salvador el gobierno, el presidente Mauricio Funes y su equipo, definió desde las primeras de cambio, una política de estado para combatir la violencia y la delincuencia.
Una política anti delictiva integral que descansa sobre dos grandes pilares: la prevención y el combate frontal al delito, una politica nada lejana al planeamiento de Uribe que se sintetiza en la frase que se hará famosa en El Salvador:
“En seguridad se involucra desde el Presidente hasta el niño de la comunidad. No es un tema sólo de policías”.
Primerísimamente Dios que todos entiendan que el combate a la violencia y la delincuencia, valga la redundancia, es de todos y que no solo lo entiendan sino que participen, de buena fe, con ansias de que el flagelo termine. Con visión de futuro, de Patria.
Y la prensa, los alcaldes y los empresarios son parte de la Patria. (FIN)
Un jefe policial cuenta que durante uno de los días en que "prestó servicio" en el centro de monitoreo central de la corporación se contabilizaron tres homicidios a escala nacional (cuando el promedio era de 11 diarios) pero al día siguiente un medio de comunicación tituló: Continúa la matanza.
No obstante, a que las autoridades han logrado parar la tendencia al alza de los homicidios, con relación a como encontró el asunto en el 2009 y, no obstante a los ingentes esfuerzos que realizan por revertir la violencia y la delincuencia en general, algunos se desviven por magnificar el número de muertos.
Compiten en cuanto a quien lleva el titular más colorido y las imágenes más dramáticas sobre la noticia reciente y cuando no hay noticia reciente arman una nota para decir lo mismo. Es decir la reciclan. La meta es revolver porque entre mas se revuelve más huele.
Incluso con tal de alimentar la percepción en la ciudadanía de que las autoridades de seguridad pública no están haciendo lo que corresponde han llegado a literalmente mentir. Un ejemplo es cuando se dió por verdaderos cambios en las altas jefaturas policiales.
Evidentemente, el país no atraviesa por su mejor momento en cuanto a homicidios se refiere como tampoco lo atraviesa ninguno del Triangulo Norte.
El Triangulo, integrado además por Guatemala y Honduras es considerado el eslabón más peligroso del ruta del narcotráfico conocida como La Ruta de la Muerte. Y las huellas dejadas en ese macabro camino se constituyen en una de las causas principales de la violencia y de la delincuencia. Eso es lo que dicen los expertos.
Lo hemos dicho y lo repetimos. La Libertad de Expresión constituye una de los pilares de la democracia y con base a ella los "medios" tienen el derecho a informar y la ciudadanía a ser informada.
Lo que huele un poco a quemado es que, apelando a ese derecho inalienable insistan en sobredimensionar el tema con propósitos no precisamente informativos, sin importar que con ello, en un mundo en donde para algunos matar es un deporte, envalentonan a los malhechores y atemorizan desproporcionadamente a población.
Una encuesta publicada por un matutino confirma esto último: La victimización bajó del 15% al 12%, pero la percepción de la población e cuanto que vivimos más inseguros se elevó a más del 60 por ciento. Añadimos nosotros: Subió porque los efectos del "muertómetro" son extremadamente fuertes.
El secuestro es una modalidad delictiva repudiable. Estar privado de libertad por individuos sin escrúpulos, quienes además de tener a una persona en condiciones infrahumanas, entre cuatro paredes, lo amenazan con no dejarlo vivo a cambio de una suma de dinero no debe ser nada agradable.
La extorsión es igualmente deleznable. No debe ser nada agradable que un desconocido amenace de muerte a una persona o a su familia si a cambio no le da una suma de dinero; menos agradable es cuando hay evidencias de que algunos bastardos han cumplido su promesa.
Pues bien, las autoridades han logrado bajar significativamente los índices de secuestros y extorsiones sin que esto merezca la más mínima atención de las empresas que se lucran con la noticia.
La PNC ha mermado los secuestros en un 89.5% con respecto al año 2010; las extorsiones en un 27.4% y el robo y hurto de vehículos con mercadería en un 32%. ¿No es esto algo que la población debería conocer con base al derecho de informar y ser informado?
En El Salvador se produce un indeseable número de muertos diarios, igual que ocurre en los países que integran El Triangulo Norte, zona tipificada como las violenta del mundo.
Eso no se debe ni se puede callar. Pero en el abanico de rubros delictivos tipificados en el Código Procesal Penal, no solo figura el homicidio, que es el más dramático pero no el único, cuya alza por cierto se ha logrado detener aunque algunos no lo quieran reconocer y más bien, por lo visto, desean que suba.
La PNC está desarrollando todos los procesos que mandatan los diversos planes de seguridad y por razones compresibles, sobre todo de recursos no todos avanzan con la misma celeridad, pero de que van caminando van caminando, tal es el caso de los secuestros, extorsiones y el robo de vehículos con mercadería.
En mejores condiciones estaríamos, como bien lo anotó un matutino en su editorial, si todos en vez de torpedear, pusieran su cuota, para menguar los índices de violencia y delincuencia; si todos vieran el problema con visión de Patria, sin amarillismos ni politiquería.
La Policía Nacional Civil dispuso este año de 21 mil 700 agentes, es decir, del 100 por ciento de su personal operativo para prestar seguridad durante las fiestas agostinas en honor al Divino Patrono, El Salvador del Mundo.
Por su puesto, el objetivo del amplio despliegue fue que los salvadoreños y salvadoreñas, así como los turistas internacionales, disfrutaran de la mejor forma posible las máximas festividades de la capital y de la nación.
Al momento de redactar este editorial, los resultados del dispositivo aun no se conocen, sin embargo, confiamos en El Creador y en el sacrificio de los agentes de que estos serán halagadores. En pocas horas lo sabremos.
Por ahora queremos referirnos al hecho de que, el rol la PNC durante las festividades no se circunscribió solo a prestar seguridad, cual es su razón de ser. La PNC también fue parte de la alegría.
Como es tradición el dos de Agosto se celebra el Día de la Policía en el marco de las festividades de agosto.
Normalmente, comienza en la madrugada con una alborada, serenata y degustación de atol shuco, luego se lleva a cabo una misa en la Catedral Metropolitana y, posteriormente, se realiza el desfile policial desde la Plaza El Salvador del Mundo hasta la Plaza Cívica.
En este último lugar, también conocida como Plaza Barrios, se realizan actos alegóricos y exposiciones pictóricas del quehacer policial.
Este año los salvadoreños, de nuevo presenciaron el imponente desfile en el que participaron las diversas instancias de la corporación, entre ellas, el Grupo de Reacción Policial (GRP), la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), el Grupo Aéreo Policial (GAP), Policía Rural y Transito, entre otras.
Sin embargo, este 2011 dispusimos incorporar otros factores: Sumamos elementos invariables de nuestra identidad cultural como los chichimecos; asi tambien personajes de fantasía que gustan mucho a la niñez.
Pero lo más importante se le adicionó un componente vital de la estrategia policial, conforme a la filosofía plasmada en los Acuerdos de Paz, que le dieron vida a la corporación. Se trató del componente comunitario.
Por primera vez, el desfile fue encabezado por representantes de comunidades, bandas de paz, estudiantes, cachiporristas y otras novedades provenientes de los barrios y colonias. Todos ellos y ellas quisieron acompañar a su policía.
Los amigos y amigas de la institución portaban banners alusivos a la imperiosa necesidad de que la vecindad participe en los planes de seguridad. “Comunidad y Policía artesanos de la paz”, rezaba uno de ellos.
Para hilar con el concepto, tras los vecinos y vecinas marchó un bloque de la Policía Comunitaria, integrado por agentes de las diversas instancias policiales. Esto porque la meta es que toda la policía se convierta en una Policía con fuertes vínculos con la vecindad, proyecto que por cierto va caminando.
Solo antes de la comunidad y después del desfile propiamente policial caminó la alta jefatura de la Policía, el Ministro de Justicia y Seguridad y el Gobernador departamental.
La Prensa Grafica se refirió al desfile de la forma siguiente:
“Y fue evidente. Este año, además de los policías, desfilaron alumnos de distintas escuelas capitalinas, miembros de comunidades y artistas que acompañaron el recorrido, haciéndolo más colorido, sin opacar la presentación de los cuerpos élite de la institución, los cuales dieron demostraciones de su labor”.
Este año la PNC integró nuevos ingredientes a las celebraciones en el día del Policía en el marco de las fiestas agostinas contribuyendo de de ese modo a llevar alegría al pueblo... a que la población haga un alto a la cotidianeidad y se dé un chapuzón de sano esparcimiento.
Pero más importante. Por primera vez fue acompañado por no menos de 500 personas provenientes de importantes comunidades capitalinas portando pancartas alusivas a la importancia de la interacción de la policía y los vecindarios.
En los años pasados, la participación de la Policía se limitó al desfile de todas las unidades, pero este 2011, además de incorporar vistosidad propia de nuestra nacionalidad, agregó la participación de las comunidades.
Lo anterior en correspondencia con la visión estratégica de convertir a la corporación en una Policía Comunitaria y en correspondencia con la necesidad de convertir a la vecindad en participe, junto su policía, de su propia seguridad. (FIN). CR
Parece que fue ayer. Dos meses habían transcurrido desde que el Director General de la PNC fuera juramentado en el cargo, cuando en una importante dependencia administrativa de la corporación se regó el rumor de que se avecinaba un despido masivo.
Obviamente por tratarse de un ruido en donde estaba en juego nada menos que la estabilidad económica personal y familiar hizo que la especie alzara más vuelo.
Pero solo era un chambre. El Director, en el contexto de una gira que realizaba a nivel nacional, se apersonó al lugar para desmentir la versión. “No hay ningún despido, por el contrario tienen garantizada su estabilidad laboral”, indicó.
Para esas fechas, en el contexto del renacer de la Secretaría de Comunicaciones (SECOM) ya teníamos en circulación el Boletín interno “Nuevo Rostro” y, no dudamos un ápice en colocar en la portada la siguiente “madera”: “Estabilidad laboral”.
La información aparecida en Nuevo Rostro, cuyo tiraje era limitado y aun no conocía el color, coadyuvó seguramente a llevar una voz de alivio a nuestros compañeros y compañeras de trabajo que temían por su plaza.
Las corporaciones modernas, públicos o privadas, no pueden proponerse lograr éxito alguno si no cuentan con una estrategia comunicacional integral. Tan vital es que enfoquen sus baterías al público externo como al interno, porque al final lo que se espera de ambas vías es lo mismo: Potenciar la imagen de la corporación.
No obstante, la Comunicación Institucional es compleja por sí misma y cuando se trata de hacer comunicación en un ente como la PNC, cuya planilla llega a los 26 mil empleados y empleadas, se acentúa.
Se acentúa por tres grandes razones. 1- Porque las autoridades están en proceso de resucitar a la institución (de ahí nuestro lema televisivo “Volver sobre nuestros pasos”); 2- por las condiciones objetivas de seguridad (el Triangulo Norte es considerada una de las zonas más violentas del mundo y 3- porque la PNC, juren y perjuren que no, es un claro objetivo de una agenda mediática y política anti gubernamental.
Esta semana, en las vísperas de la celebración del Día del Periodista, decidimos referirnos a uno de los pilares básicos de la Comunicación corporativa: a la Comunicación Interna en reconocimiento a los comunicadores de la SECOM que le han apostado, con entusiasmo la creación de un Departamento de Comunicacion Interna..
El proyecto va caminando, gracias también, al entusiasmo inyectado por las instancias de la institución relacionadas con el bienestar por policial como: Clínicas Médicas Proyección Social, Bienestar Policial. Formación Profesional, las iglesias católicas y evangélicas y sicólogos; También participan la Cooperativa y Policía Comunitaria.
Al hacer un balance a estas alturas del partido, podemos decir que nos sentimos satisfechos, por la acogida antes mencionada pero fundamentalmente, por la receptividad de los trabajadores, en su mayoría, por ahora, agentes y oficiales. Esto es verdaderamente halagador.
El proyecto está diseñado para llegar al personal por diversas vías: 1- Video quincenal “Nuestra razón de Ser” cuyos tópicos son coherentes con la filosofía fundacional de la PNC; así también contienen temas motivadores. El video es acompañado por una cartilla didáctica para ser estudiado en grupo.
2- Cualificación del boletín Nuevo Rostro el cual ya comenzó a ser retroalimentado por los corresponsales” de Comunicación Interna en todo el país; 3- Se envía información a no menos de 500 direcciones electrónicas internas; 4- Se ha creado el segmento “Familia Policial” el cual se difunde en nuestros programas externos de TV y Radio, así como en el sitio Web.
5- Además de la creación de cuñas radiales y spot televisivos, se llevan a cabo 6- “Tardes alegres en las regiones, cuyo programa incluye música de orquesta, charlas motivadoras, payasos, rifas y dinámicas de grupo; incluye también la participación de los representares de las instancia vinculadas al bienestar policial.
7- Otro canal importante es la orientación para que en cada puesto, sub delegación o delegación cree y alimente un periódico mural con información básica de la institución y local. Incluye un televisor plasma. El prototipo ha sido colocado en el portón norte de la sede de la PNC, El Castillo.
La Comunicación Interna no solo es descendente sino a la inversa. En cada puesto, sub delegación o delegación se instalará en breve un Buzón para que el personal introduzca sus sugerencias o quejas, mismas que solo podrán vistas un organismo designado por la Dirección General.
Un paso inédito para garantizar la efectividad de ese proyecto es el nombramiento de “corresponsales” en cada puesto (230 en total) con el propósito de que no sólo difundan la información que les proveemos sino, como queda dicho, para que retroalimenten los instrumentos del Departamento de Comunicación Interna.
Estamos contentos por el curso que lleva el proyecto, pero lo estaremos más cuando superemos algunos escollos, normales en este tipo de procesos. “No es solo soplar y hacer botellas”, valga el salvadoreñismo.
Lo importante es que la Comunicación Interna avanza en beneficio del bienestar del recurso humano y por consiguiente avanza en función de mejorar la imagen de la PNC; avanza en función de la institución, cuyo reto no es muy fácil por circunstancias heredadas y de origen foráneo: velar por la seguridad y la paz de los salvadoreños y salvadoreñas. (FIN)
Concluyó en la ciudad de Guatemala, la “1ª Conferencia de Apoyo a la Estrategia de Seguridad en Centroamérica”. Su objetivo fue lograr --con base al principio de “responsabilidad compartida”-- apoyo financiero de la comunidad internacional para enfrentar el crimen transnacional y en particular el narcotráfico
El cónclave, convocado por el SICA, constituyó un éxito en sí mismo, dado que por primera vez, después de los conflictos bélicos que azotaron Centroamérica, en los 80, permitió reunir a los mandatarios del área, México y Colombia, así como a funcionarios de primer nivel de otras latitudes para buscar solución conjunta, a lo que uno de los ponentes definió como”la nueva guerra”
Participaron, los presidentes de Centroamérica, Panamá, México y Colombia, la Secretaria de Estado estadounidense, representantes del grupo de países amigos, de Europa y Asia, así como el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos ((OEA) y los titulares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM)
EL APORTE FINANCIERO INTERNACIONAL
Si bien el gasto para enfrentar la violencia y la delincuencia representa para la región un aproximado de 5 mil MMD anuales (entre el 3 y el 5% del PIB de acuerdo a la gravedad del fenómeno en cada nación) los países del área nunca se cazaron con ninguna cifra a solicitar, contrario a algunos analistas que hablaban de que oscilaría entre los 950 y los 1,000 MDD.
No obstante, El presidente anfitrión, Álvaro Colom, informo tras concluir el cónclave que los ofrecimientos sumaban 2 mil MDD: El BM ofreció 1, 000 MDD, el BID 500 MDD, Estados Unidos a aumentó su aporte a 300 MDD, Australia 22 MDD y Canadá anuncio 5 MDD. La reunión tuvo “un buen sabor”, tituló un matutino salvado5reño.
Con estos fondos y otros que surjan en el camino, los países solicitantes deberán ejecutar 22 proyectos en cuatro líneas bastante conocidos en El Salvador, pues en ellas descansa el plan gubernamental al respecto: Combate frontal al delito, Prevención social, Reinserción y Fortalecimiento institucional.
NO TENGO PLATA PERO LO QUE TENGO TE DOY
Gobiernos del área, por su parte, también se comprometieron a colaborar a partir de sus capacidades y experiencias. El presidente de Colombia, Manuel Santos, por ejemplo, ofreció compartir la experiencia ganada en la reducción del crimen organizado en su país.
Propuso la creación de leyes para golpear a los narcotraficantes “por donde más les duele”, es decir los activos así como la creación de un programa computarizado en tiempo real para controlar el dinero de los narcotraficantes similar al que actualmente comparte Colombia con México.
Asimismo, entre otros asuntos, sugirió crear un centro de poligrafía, que aunque caro, permitirá controlar al mismo personal que combate al crimen organizado. Santos dijo que, estos factores, así como el fortalecimiento de la inteligencia coadyuvó a que su país pasara de ser el más violento del mundo a tener niveles de convivencia aceptables
LA RUTA DE LA MUERTE
Los mandatarios, unos con más énfasis que otros, admitieron que la región está nuevamente en guerra, aunque esta vez contra otro enemigo mortal: el narcotráfico que crece cada vez en la medida en que aumenta la demanda en los países consumidores, es decir, Estados Unidos, Canadá (83%) y Europa (17%) y en los países productores y de transito.
Y al aumentar la demanda, los criminales buscan afanosamente abultar la oferta con todos sus abominables bemoles, a través de una ruta, que inicia en las selvas sudamericanas y que concluye en los países desarrollados del norte y en Europa. A esa ruta se le denominó en el cónclave, La ruta de la muerte.
En ese macabro camino Centroamérica se convierte en una zona privilegiada para los narcotraficantes. El 90% de la droga se comercializa en esta área, por lo que no es casualidad, que El Triangulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) sea considerado como la zona más violenta del mundo:
“Somos el único istmo que une al sur con el norte, por aquí pasa todo lo bueno y todo lo malo… por cada tonelada de coca hay ocho muertos, mucha sangre humana; si en la zona no se traficaran drogas, nuestra realidad fuera diferente”, dijo Colom
MAS PODEROSOS DE LO QUE MUCHOS CREEN
Las intervenciones de los mandatarios de México, Colombia y Guatemala fueron prodigas en cuanto a proporcionar datos en torno al poderío de los narcotraficantes.
“Nada menos este día intervendremos 30 mil hectáreas” dijo Colom, dejando entrever no sólo, que las zonas en donde cultivan la coca y la procesan --o preparan otras drogas-- son sumamente vastas, sino que se sirven de verdaderos ejércitos que operan por tierra, mar y aire.
He aquí otros datos: el presidente de México, Felipe Calderón, revelo que el año anterior las fuerzas de seguridad de su país decomisaron 53 mil vehículos y 112 mil armas, el 60% de asalto comprada en Estados Unidos; Colom reveló que se ha detectado aproximado de 170 vuelos de “narco avionetas” a la semana en la región e incluso mencionó del uso de un helicóptero UH1H, de uso militar.
El mandatario colombiano, Manuel Santos, refirió la fabricación de submarinos, que parten de su país con destino a México e igual que México destacó el poderío militar de las citadas organizaciones, citando para el caso el decomiso de una ametralladora calibre 50 (comprada en Estados Unidos) “que no tiene ni el ejército de mi país”
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
De acuerdo al Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, “para que no exista demanda hay que golpear la oferta”. Y para golpear la oferta, habían coincidido previamente los demás ponentes precisa la participación de todos en los ámbitos internacional y nacional. Ese fue el meollo de la“1ª Conferencia de Apoyo a la Estrategia de Seguridad en Centroamérica”,
Pero el asunto de la responsabilidad compartida no se limitó solo al aporte en dólares por parte de los países desarrollados ni de la banca multilateral.
El presidente de México, no anduvo con paños tibios al demandar de Estados Unidos mayor control en la demanda de droga y en la venta de armas. En efecto, nadie duda que los norteamericanos son los mayores consumidores de estupefacientes ni que Estados Unidos es el mayor productor de armas de donde se nutren (el 70%) las poderosas organizaciones de narcos.
“No es posible que se eliminen los niveles de violencia si hay una industria voraz que por lucro sigue vendiendo armas indiscriminadamente a los criminales de la región”, expuso Calderón.
CORRESPONSABILIDAD INTERNA, “NARCO EMPRESARIADO” Y EMPRESARIADO
Algunos mandatarios trajeron a cuenta que en la ruta de la muerte existen no pocas personas con fortunas mal habidas y que el modus operandi que utilizan no lo aprendieron en ninguna iglesia.
Esta frase del presidente Colom lo dice todo: “los narco empresarios son tan criminales como los mismos Zetas y otras organizaciones de narcotraficantes” lo que explica por que uno de las líneas estratégicas a desarrollar con el financiamiento obtenido o prestamos ofrecidos por la comunidad internacional durante la 1ª. Cumbre es el Fortalecimiento institucional.
Santos lo confirmó al exponer que la capacidad de corrupción de las altas esferas de la sociedad va mucho más allá de lo imaginable. Y al respecto disparó una frase que resonó en la cumbre y que sigue resonando en algunos corrillos y foros: “Yo les aseguro que aquí en esta reunión hay mucha gente que está a sueldo de los narcotraficantes y les está informando lo qué está pasando en tiempo real”.
Y reafirmó la importancia de apostarle a la inteligencia y la contrainteligencia para enfrentar estos problemas. “Si hay algo en lo que el enemigo es eficaz es en corromper, en penetrar”, afirmó.
La corresponsabilidad interna también es de los empresarios sanos, que se ganan el pan con el sudor de su frente. Quien se encargó de recordarlo fue la misma Hilary Clinton, al demandar de los ricos poner tres dólares por cada dólar aportado por su país para combatir el crimen organizado; Clinton anuncio que su país incremento aumento 300 MDD en el contexto de la Iniciativa de seguridad para América Central (CARSI).
En efecto, existen países de la ruta de la muerte en donde los empresariados, en una muestra de sabiduría, ya decidieron tributar para enfrentar los altos índices de inseguridad.
En El Salvador, la propuesta del gobierno de procurar unos 400 millones de dólares a partir del pago de impuestos por parte de los que más tienen está en pleno debate. Y todo parece indicar que los empresarios sanos, están conscientes que así debe ser. (FIN) CR
El Salvador no produce ni es destino final de cantidades industriales de droga, sin embargo, no está exento de la operatividad de poderosas organizaciones internacionales que se dedican al narcotráfico y otros ilícitos.
El decomiso millonario de químico utilizado para procesar droga y el de 14 MDD en efectivo, así como el desmantelamiento e identificación de presuntas estructuras de narcotraficantes, prueban que el país, es utilizado por estos criminales que no respetan fronteras.
Esto por sí mismo es peligroso, pero más peligroso, es que el narcotráfico está tocando sin piedad las fibras de nuestra sociedad ¿Por qué? Porque parte de esa droga o sus derivados, es comercializada localmente al por menor.
El “narcomenudeo”, como la PNC tipifica la comercialización en pequeño, se ha constituido en uno de los principales factores de riesgo de la violencia y de la delincuencia. Al calor de alucinógenos se cometen, sin exagerar, la mayoría de delitos, cual más atroz.
La comercialización de la droga es grave, pero no sólo lo es para el país, ni sólo para la región centroamericana y del Caribe por donde, según informes, los narcotraficantes tranzan el 90 por ciento del veneno.
Es grave para todos los países del Continente, tanto para los productores y consumidores del sur como para los consumidores del norte; los países menos violentos, que hay que contarlos con los dedos, están siendo anegados cada vez.
La inseguridad generada por el tráfico de drogas y por otra serie de delitos, como la Trata de Personas, el lavado de dinero y las pandillas, se ha agudizado de tal forma que todos los gobiernos han llegado a admitir que no pueden enfrentar solos el flagelo.
La Organización de Estados Americanos (OEA), divulgó un informe que muestra que el Continente es el más violenta del planeta: Más de 130.000, personas fueron asesinadas en el 2010, es decir, que cada tres minutos ocurre un asesinato en esta zona.
"El crimen y la violencia matan en nuestra región a más gente que el sida o cualquier otra epidemia conocida y destrozan más hogares que cualquier crisis económica que hayamos sufrido", según la OEA
Justamente, el tema de la “Seguridad Hemisférica en las Américas” fue el que abordó la OEA y la Comunidad de Policías de las Americanas (AMERIPOL) durante cumbres realizada la víspera en nuestro país.
Los titulares, de ambos organismos, por primera vez firmaron un convenio el que se comprometen a cooperar en los más variados ámbitos, ciertamente en los campos técnico – científico y financiero.
En cuanto a lo financiero, transcendió que Canadá aportará 5 MMD, mientras que los 200 MDD otorgados por Estados Unidos a Centroamérica será el capital semilla que permitirá en una próxima cumbre recaudar fondos que posibiliten a los enfrentar el flagelo con mayor eficacia. Algunas fuentes hablan de que el monto meta es de 900 MDD
El problema, según la OEA, no sólo atenta contra la seguridad, la salud, la integridad física y la vida de millones de habitantes de las Américas sino que socaba el desarrollo económico y amenaza la integridad del Estado y de las instituciones democráticas.
El Salvador, no es el único que acusa preocupantes niveles de violencia como algunos sectores locales quieren hacer ver. Es parte de un enjambre de dimensión continental.
Nuestro país, anfitrión de las cumbres de la OEA y de AMERIPOL también tiene mucho que aportar. Una es su experiencia en transparentar la Policía: a la fecha se han depurado a más de 150 agentes.
En el campo preventivo, el ejército se dispone a reclutar a 5 mil jóvenes en riesgo para encaminarlos por las sendas del bien. También ha sometido a discusión la posibilidad de procurar, mediante el pago de impuestos, 400 MDD destinados a la seguridad pública.
Qué bien que los países del Continente han identificado el problema, pero más que eso, que las cumbres --que en el mundo periodístico tienen cierta fama de “no llegar a nada”-- esta vez, definieron compromisos concretos.
Compromisos a favor de la seguridad, de los cuales, El Salvador, quien ya esta está haciendo importantes esfuerzos, se verá, primero Dios, favorecido (FIN).
El ambiente era de alegría. Una caravana de autobuses, con aproximadamente 400 turistas nacionales y extranjeros a bordo, cruzó la noche del martes el centro de la capital salvadoreña hasta llegar a la hermosa edificación conocida como “El Castillo”.
Una vez en el edificio, construido en los años 30 y que alberga las oficinas centrales de la PNC, los turistas disfrutaron de la música de al menos cuatro orquestas, comida típica y presenciaron videos sobre la historia de El Salvador y exposiciones pictóricas.
Actividades como esta, realizadas periódicamente por MITUR en diferentes puntos de la geografia nacional, no son las únicas que reflejan un El Salvador diferente al que promueven voluntariamente o no, algunos medios informativos nacionales y extranjeros.
En especifico, los despachos informativos y documentales cuyo destino es el mercado internacional se han centrado en difundir, en su mayoría, hechos delictivos contribuyendo de ese modo a crear en algunos “hermanos lejanos” y turistas la percepción de que, si viene los delincuentes y en particular las maras, los estarán esperando en cualquier esquina para atacarlos.
O que la muerte lo está aguardando en la misma salida del aeropuerto Internacional o en las carreteras.
Y si por si acaso tiene suerte, de salir vivo de esos sitios o de ser vilipendiado, el mal de todos modos le llegará a su propia casa, en la playa, saliendo de un centro comercial o del estadio; el mal menor, es que alguien le evoque a su progenitora al detenerse en un semáforo o al estacionarse en un parqueo.
Por eso, muchos no vienen, mientras otros que tienen la posibilidad de tomar unas vacaciones, se van para Miami o Cancún, por citar un par de destinos.
Peor, muchos compatriotas nacidos en el exterior o que llegan recién nacidos a vivir allá, lo menos que quieren es visitar este terruño habitado por gente noble y buena. Incluso, más del alguno ha llegado a negar su Patria.
El Salvador no es un paraíso, como tampoco lo es ningún país. No es cierto que una pistola apunte a la cabeza de cada uno de los que viven aquí y de los que vienen.
Por supuesto, no estamos negando que exista violencia y delincuencia heredada de los últimos gobiernos. Lo queremos subrayar es que los medios de comunicación crean percepción “de la buena” y, como todo mundo lo sabe, la percepción es una y la realidad es otra.
Por ejemplo, un importante matutino publicó la víspera, en uno de sus lapsus, una encuesta de la empresa “ LPG Datos” en donde alude el tema.
Dice: “La experiencia nos ha demostrado que la victimización y la percepción de seguridad no siempre van de la mano. En las últimas tres encuestas, por ejemplo, la victimización se había mantenido fija aproximadamente en 15%. Hoy esa cifra es del 12%. Esto contrasta con la percepción de seguridad: el 66% de los salvadoreños no dudan en calificar en mal o muy mal la situación de seguridad…”. Agregamos nosotros: Si esta es la percepción creada aquí ¿Cómo no será en el exterior?
El mismo sondeo, registra que el 54.3% de los salvadoreños aprueba el trabajo de la Policía Nacional Civil. Añadimos: ¿No es importante este porcentaje, si consideramos que cuando asumió el actual gobierno nadie daba “ni un cinco” por la PNC?
Sumamos a ello, que la empresa encuestadora referida, determinó en noviembre pasado que la PNC se había convertido en la tercera institución más creíble del estado.
La percepción es una y realidad es otra. En otras palabras: una cosa es lo que se hace creer a la ciudadanía y otra es lo que es. Veamos.
Según datos de la PNC, del primero de enero al 30 de mayo de 2011, los secuestros bajaron en un 92.9% con respecto al mismo periodo en el 2010; las extorsiones en un 32%, los robos en un 5.2%, los accidentes de tránsito 13.6% y los homicidios 2.2%.
Esto se debe, entre otros factores, a que existe mayor presencia policial en las carreteras, sitios públicos y comunidades, quienes por otra parte, están más motivados porque se les han mejorados sus prestaciones y dotado de mejor equipo. A eso hay que sumar el apoyo del ejercito nacional.
En El Salvador el fenómeno de la delincuencia es una realidad pero no es como --segun despachos y documentales amarillistas-- han hecho creer a muchos salvadoreños que viven en el exterior y turistas.
Los planes que ejecuta la Policía y, en general, el Gabinete de Seguridad, han comenzado a dar resultados positivos, mismos que prometen ser más y mejores en la medida en que se asuma la problemática desde una perspectiva nacional.
El Salvador no es ningún paraíso, pero tampoco es como lo pintan.
Se puede vivir y se puede visitar como lo demuestran, entre otros, el alto movimiento diario en el Aeropuerto Internacional de Comalapa y en las fronteras terrestres, la vida nocturna, la fluidez en las playas y demás centros recreativos y actividades como la visita de aproximadamente 400 turistas a El Castillo, la noche del pasado martes. (FIN).
Durante la posguerra no había sido asesinado ningún periodista. Fue hasta en los últimos dos años cuando el gremio tuvo las lamentables perdidas de Cristian Poveda de origen hispano - francés y recientemente del salvadoreño Alfredo Hurtado.
Durante esta administración también se ha dado un fenómeno sin precedentes: las masacres. La primera se produjo en Suchitoto a inicios de 2010 y, la última, en Panchimalco hace pocas semanas. Suman más de 100 los asesinados entre masacres y otras muertes múltiples.
En cuanto al primer tema, la comunidad periodistica dio muestras de cuan unida está al condenar rápidamente los hechos y demandar con energía el esclarecimiento de los mismos.
El caso especifico de Hurtado, fue condenado por la APES, la SIP y por gobiernos como Francia; El Canal 33, en donde trabajaba, expuso en un comunicado que éste pudo ser asesinado por su condición de periodista, es decir, hay sesgos que no fue obra de la delincuencia común.
La Policía Nacional Civil, por supuesto lamenta profundamente la pérdida de los profesionales de las comunicaciones (el director de la PNC asistió a la vela de Hurtado) y como es su deber, igual que ocurrió con Poveda, trabaja arduamente para poner a los asesinos tras las rejas.
Obviamente, ningún salvadoreño de buena fe y mucho menos la policía está contenta con la muerte de un periodista, ni de nadie.
Las autoridades policiales que en junio de 2009 iniciaron la no fácil tarea de resucitar a una corporación moribunda coordinan --en lo que constituye un esfuerzo inédito-- los planes anti delictivos con las demás instituciones que integran el Gabinete de Seguridad. Y los resultados de ese trabajo en equipo ya se están viendo.
Los periodistas, duchos en la lectura de estadísticas, saben que la corporación realiza un esfuerzo titánico. Y una muestra es que diariamente realiza un promedio de entre 160 y 170 capturas, gran parte en flagrancia, lo cual expresa el sacrificio de los aplicadores de la ley.
La mayoría de delitos van en bajada, uno más otros menos. Las extorsiones por ejemplo, han disminuido 32 por ciento sin que ese logro sea destacado por los "medios", no obstante a lo abominable de esta práctica.
Sin embargo, --y nos resistimos a creer que exista algún editor que no lo sepa-- los esfuerzos que unidos realiza la policía y en general el Gabinete de Seguridad, incluida la Fuerza Armada, no ofrecerá los resultados que los salvadoreños merecen, sino se entiende de una vez por todas, que estamos frente a un desafío nacional y que por consiguiente requiere de un esfuerzo nacional.
Frente a un desafío que demanda la participación de todos aquellos que tienen en sus manos hacer algo para minimizar el delito.
Así las cosas, la coyuntura ofrece automáticamente la oportunidad de revisar los roles que deberían asumir los actores de la sociedad con visión de Patria.
Los medios de comunicación, por ejemplo, cuyo poder nadie pone en tela de juicio tienen en sus manos conforme al el sagrado derecho de la libertad de expresión, divulgar o no las noticias relacionadas con el flagelo.
El asunto es que el enfoque actual no estaría surtiendo los efectos que todos esperaríamos sino, por el contrario, parecería que solo esta envalentonando a los delincuentes.
Los delincuentes por su misma naturaleza criminal, se chocan las manos cada vez que ven en los medios el producto de sus infernales acciones, se sienten héroes. Ven en la TV y periódicos su trofeo y nuevamente chocan las manos deseándose “suerte” en sus próximas fechorías.
No existe ningún estudio serio que concluya que los medios informativos --sobre todo en hoy que la tecnología ha alcanzado niveles asombrosos-- no son corresponsables de cambios conductuales en el ser humano, sobre todo en la niñez y la juventud. Al revés.
Lo saben, y por eso ya han hecho esfuerzos en esa dirección como la fallida jornada “Me uno” que algunos medios trataron de llevar a cabo hace unos años.
Pero ¿por qué fallan éstas iniciativas? No queremos pensar lo catastrófico, o sea, pensar que fallan porque la violencia tienen rating y, que por lo mismo, constituye un lucrativo negocio a explotar o, también, porque que tienen un compromiso con intereses político-economicos adversos a la actual administración.
Es ético-cristiano, que todos los actores vinculados de una u otra forma a la problemática, promuevan desde su propio campo la prevención de la violencia y la delincuencia, ciertamente los homicidios cometidos por el crimen común y organizado.
Promuevan el fin de las masacres que cada vez parece son fomentadas por seres diabólicos de saco y corbata convencidos de que estas muertes múltiples mantendrá el numero abultado de muertes diarias para, de ese modo, menguar el prestigio del gobierno.
Los medios de comunicación, por el poder inobjetable que ejercen sobre el consciente colectivo tienen un papel clave que jugar; de que se puede se puede si nos unimos todos, con buena fe y visión de país.
En ese espíritu sería muy positivo para la nación que los “medios” reactivaran la iniciativa patriótica de prevención del delito sin importar como se llame. Puede ser “Meuno” u otro. Lo importante es contribuir a contrarrestar el flagelo que en menos de dos años tocó trágicamente a dos miembros de la familia periodística. (FIN).
Aunque es un hecho desde hace cinco meses, no todos los salvadoreños saben que el Director de la Policía Nacional Civil ( PNC), Carlos Ascencio, funge como Presidente de la Comisión de Jefes y Jefas de de Policía de Centroamérica, México, el Caribe y Colombia.
Los titulares de las policías de la región lo eligieron por unanimidad durante una cumbre realizada en esta capital en noviembre pasado.
La elección sin duda, es un privilegio y un reconocimiento al trabajo que lleva a cabo la corporación bajo su mando, pero sobre todo es un reto de grandes proporciones, porque no es cualquier objetivo el que persigue el ente zonal.
Persigue combatir de forma con junta el crimen organizado transnacional en todas sus variables como el narcotráfico, robo y hurto de vehículos, trata de personas, incluidos niños y al fenómeno de las pandillas.
Hace poco, Ascencio presidió una reunión del organismo en Bogotá Colombia, en donde se acordó el plan operativo de 11 líneas, justo en momentos en que en el ambito internacional, los organismos de seguridad cualifican formulas para combatir con mayor eficacia el delito extra fronteras.
Es obvio que el titular de la PNC y en general los integrantes del Gabinete de Seguridad salvadoreño, no están frente a cualquier tarea, puesto que la región es, por su condición geográfica, un puente natural para el trasiego de droga, de personas y demás formas que caben en el crimen transnacional.
No es casual que el Triangulo Norte, integrado por (Honduras, El Salvador y Guatemala), sea la zona más “mortífera” del mundo, incluso más que Irak, como lo señala el Jefe del Comando Sur de EE. UU. Douglas M. Fraser.
Agrega Frazer: “El daño causado por el crimen organizado a la seguridad hemisférica es más visible en América Central, donde las pandillas realizan actividades ilícitas con impunidad casi completa, causando niveles sin precedentes de violencia"'.
Estamos frente a uno de los peores flagelos de la contemporaneidad. Frente a un verdadero “ejército". De acuerdo a agencias especialízaselas solo los narcotraficantes mueven anualmente entre 300 mil y 500 mil MDD, mientras los que se dedican a la trata de personas, entre 600 mil y 700 mil MDD,
Pero no hay buenas noticias para estos delincuentes. Las autoridades nacionales e internacionales, como queda dicho, preparan estrategias para propinarles nuevos y fuertes golpes. Veamos algunos.
Además del (1) ya mencionado compromiso adquirido en Bogotá por las autoridades de la región, presidida por el Sr. Ascencio, (2) las autoridades discuten el destino de 200 MDD donados por el Presidente Barakc Obama para combatir el crimen organizado en Centroamérica.
En el caso específico de El Salvador, (3) continúa la reingeniería de la sub Dirección de Investigaciones (últimamente se dotó de equipo de punta a las 22 delegaciones) (3) Avanza la instalación de un centro de escuchas telefónicas y (4) se discute integrar una comisión investigadora del crimen organizado con el auspicio de la ONU.
(5) También se trabaja en un anteproyecto de Ley para que la policía pueda acceder a bases de datos privasdos como ocurre en países desarrollados. (6) modernizar el Sistema de Emergencia 911 y, entre otros en (7) dotar a los puestos policiales fronterizos con equipo superior, tecnológicamente hablando.
Por otra parte, a inicios de junio se reunirán en esta capital los titulares de AMERIPOL (organismo que agrupa a todas las policías del Continente incluida la de Estados Unido) en donde seguramente se abordará el tema que nos ocupa, la cual coincidirá con un encuentro de la Organización de Estados Americanos (OEA).
No es fácil la tarea que corresponde a El Salvador en el contexto de la lucha frontal en contra del crimen organizado que cada vez opera en colaboración con los principales enemigos de la paz, es decir las maras o pandillas, pero tampoco es imposible, tal como la ciudadanía lo ha visto y lo seguirá viendo con más fuerza.
En el argot popular, a los que delinquen en menor cuantía se les llama “gatos” o “roba gallinas”, pues no son gatos ni roba gallinas, a los que referimos en este editorial, sino a aquellos que al amparo de subterfugios de cualquier índole amasan fortunas ilegales y matan gente.
Todos las estrategias que actualmente se están cuajando o refrescando en la región y en especifico en El Salvador para combatir esta forma de crimen sofisticado y despiadado permitirá más temprano que tarde castigar a los impunes (FIN)
|