“En seguridad se involucra desde el Presidente hasta el niño de la comunidad. No es un tema sólo de policías”.
Lo que Usted acaba de leer o de escuchar, no es el título de un editorial de la
PNC publicado en sus espacios informativos en donde, con determinación, defendemos que la lucha contra la violencia y la delincuencia no solo compete a la policía ni al
gobierno sino a todos.
Es el encabezado de una nota publicada por el Diario de Hoy en su edición cibernética (en la impresa no fue difundida). Se trata por cierto, de una frase del ex mandatario colombiano, Álvaro Uribe, expresada durante su reciente visita al país.
Según el texto, suscrito por Connie Interiano y por Katlen Urquilla, Uribe también defendió el pago de impuestos para la seguridad.
Mejor momento para que Uribe venga a contarnos la experiencia, que lo llevó a reducir la violencia en su país, en pocos años, no puede haber. Tres razones hemos escogido para el análisis.
Sus palabras pueden sensibilizar a los sectores obstinados con ver fracasar al gobierno en sus planes de seguridad. Ojalá que así sea, pues como se sabe, los sectores aludidos si se lo propusieran podrían contribuir grandemente a la reducción de la violencia y la delincuencia.
Obviamente, aunque Uribe no mencionó por su nombre a la gran prensa, ni a los sectores que claramente aspiran exacerbar el
estado actual de homicidios, estos caben facilmente en la frase con la cual iniciamos este editorial: “En seguridad se involucra desde el Presidente hasta el niño de la comunidad. No es un tema sólo de policías”.
Segundo, el ex mandatario sudamericano vino en momentos en que el gobierno y el sector privado discuten el pago de impuestos por parte del gran capital para coadyuvar a financiar el combate al flagelo, medida que con las diferencias del caso, fue implementada con éxito por el distinguido visitante.
Ojalá sirva para que los que más tienen se convenzan de una vez por todas que su participación es para su conveniencia... que es imprescindible para sus intereses.
Tercero, el hecho de que Uribe expusiera frente alcaldes de todo el país tiene un significado tremendo puesto que los ediles más que nadie están cerca de las comunidades. Con sólo que lograran organizar a la mitad de los vecinos que votaron por ellos el cambio comenzaría a distinguirse.
Colombia fue hasta hace pocos años, de acuerdo al actual presidente Manuel Santos, “el país más violento del mundo”. Y tiene razón: El gobierno no solo luchaba contra un enemigo, sino contra cuatro: la violencia y delincuencia común, los narcotraficantes, los paramilitares y los movimientos guerrilleros.
¿Quien no recuerda aquel 7 de febrero del 2003, cuando un coche -bomba explotó en Bogotá matando a 36 civiles e hiriendo a otras 160?
Pero ahora, sin que la nación sudamericana sea un paraíso los índices delincuenciales no son los mismos. Cuando Uribe asumió el poder en el 2002 Colombia registraba 66 asesinatos por cada 100 mil habitantes pero al concluir su mandato de ocho años (2010) bajaron a menos de 30.
La política del ex presidente Uribe, denominada Seguridad Democrática, rindió importantes beneficios tanto que su sucesor Manuel Santos decidió continuarla. “Tuvo la visión” y “lo que estamos haciendo lo estamos haciendo sobre lo que se construyó en los últimos años”, dijo.
En El Salvador, los ejes del plan de seguridad del gobierno, liderado por la Secretaria de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, por el Ministerio de Justicia Seguridad y por su puesto por la Policía Nacional Civil no son sustancialmente diferentes al de Colombia.
Colombia, país amigo cuyo director de Policía, General Oscar Naranjo, por cierto, entregó recientemente el “Bastón de Mando de General” a su par salvadoreño, Comisionado Carlos Ascencio, adoptó la experiencia salvadoreña de Policía Comunitaria y ha ofrecido trasladar su experiencia en su lucua anticrimen a la corporación.
En El Salvador el gobierno, el presidente Mauricio Funes y su equipo, definió desde las primeras de cambio, una política de estado para combatir la violencia y la delincuencia.
Una política anti delictiva integral que descansa sobre dos grandes pilares: la prevención y el combate frontal al delito, una politica nada lejana al planeamiento de Uribe que se sintetiza en la frase que se hará famosa en El Salvador:
“En seguridad se involucra desde el Presidente hasta el niño de la comunidad. No es un tema sólo de policías”.
Primerísimamente Dios que todos entiendan que el combate a la violencia y la delincuencia, valga la redundancia, es de todos y que no solo lo entiendan sino que participen, de buena fe, con ansias de que el flagelo termine. Con visión de futuro, de Patria.
Y la prensa, los alcaldes y los empresarios son parte de la Patria. (FIN)




















