I PARTE

Howard Cotto: “Mi rollo era el futbol, y jugaba en las ligas infantiles de los pumas de la UNAM”

Sección de Preguntas

Radio Cadena Sonora: Howard Augusto Cotto, director de la PNC. ¿Quién le puso ese nombre?

Howard Cotto: Yo me llamo Howard Augusto y mi papá se llamaba Augusto Cotto. Él me lo puso, mi padre fue pastor bautista y en un momento de su vida, mucho antes que yo naciera, de hecho antes de que se casara con mi mamá, se fue a estudiar al Seminario Bautista Hispanoamericano en Los Ángeles (USA), ahí estudió, hubo una pareja de señores ya un poco mayores que no tenían hijos, él me contaba que lo adoptaron, más bien lo acogieron en su casa, en todo el tiempo que estuvo estudiando su carrera.

Luego regresó, se casó y antes de que yo naciera el señor murió, le dio un paro cardiaco al interior del ascensor de su oficina, él era un empresario, entonces la señora sacó todas las cosas que él andaba en su bolsa, una notita para su secretaria, unas moneditas de centavo, no era ni un dólar, entonces (lo) metió en una cajita de hueso africana y se la envió a mi papá y le pidió que por favor cuando naciera su primer hijo le pusiera el nombre de su esposo.

Él se llamaba Howard y de hecho yo tengo esa cajita, me la dio mi padre cuando yo tenía unos 7 u 8 ocho años, ahí hay también un sujetador de corbata (que) ya casi no se usan pero ahí la tengo. Y… esa es la historia del nombre.

Yo siempre le reclamé a él por qué me había puesto ese nombre.

RCS: ¿No le gusta?

HC: Pues… la verdad no me gusta mucho. Bueno, no es que no me gusta, el problema es ese que preguntan: ¿Cómo te llamas? Howard ¿Y cómo se escribe? Lo sentía muy complicado, y como mi papá se llamaba Augusto, él solo se llamaba así, entonces yo siempre dije Augusto. Fíjese que curioso, yo ese nombre casi nunca lo usé hasta que aquí en la policía, recuerdo que las primeras conferencias que di hace mucho tiempo, la primera conferencia que di en el Salón de Directores (Edificio Central PNC) los periodistas no me conocían. Me acuerdo perfecto. Yo di declaraciones y una periodista se me acercó y me dijo:

Mire y ¿Usted cómo se llama? Ah, Augusto Cotto.

Pero…aquí me dijeron que usted se llamaba Howard.

Ah sí, ese es mi primer nombre.

El día siguiente salió lo que yo dije, así con mi nombre y ya no me lo quité.

RCS: En el colegio ¿Cómo le decían? ¿Dónde nació?

HC: Nací acá en San Salvador, en la Calle Arce, de hecho en un edificio que se llamaba clínica Arce, luego desde muy pequeño nos fuimos a vivir a Santa Ana por el trabajo de mi papá. Mi papá era de Guatemala, pero de la frontera, en el municipio de Jerez departamento de Jutiapa (fronterizo con Chalchuapa, Santa Ana).

Es un pueblo pequeño, el sistema educativo era muy pobre, en el pueblo había hasta sexto grado. No es porque sea mi padre, pero era una persona que sobresalía mucho y un profesor vio que tenía mucho potencial y cuando él tenía 11 años le pidió a mi abuela, ella era madre soltera, si se lo podía dar para traerlo a estudiar a San Salvador en el Instituto Democracia que estaba en San Marcos. Era como un internado. Luego por esa zona vivía mi mamá y ahí se conocieron. Nos fuimos a Santa Ana y estando en Santa Ana le ofrecieron ser el rector del Seminario Bautista en México, y entonces nos fuimos a México. Yo ni recuerdo, yo tenía dos años o más, no recuerdo.

Pues llegué en México a estar en la Universidad, la UNAM (Universidad Autónoma de México) y luego ya regresé. Esa ya es otra etapa. Por la guerra estuve durante el conflicto armado, pero toda esa etapa de niño la pase muy bien la verdad.

RCS: ¿Cómo era su infancia, era tremendo, tranquilo?

HC: Yo era muy tranquilo, mi rollo era el futbol, y jugaba en las ligas infantiles de los Pumas de la UNAM porque además en México existe la ciudad universitaria, que es un espacio enorme y nosotros vivíamos justo a la entrada, entonces el estadio de ciudad universitaria que es el estadio de los Pumas quedaba como a dos cuadras.

Mi equipo era los Pumas. Atrás del estadio hay un complejo de canchas donde juegan los niños y entonces me metí a jugar futbol. Hasta fui a Europa a jugar con los Pumitas.

RCS: ¿Y todavía juega futbol?

HC: Muy poco, ya el tiempo no me da mucho, pero me gusta, aun así no lo veo mucho, no lo practico mucho, este trabajo es demasiado absorbente.

RCS: Estando en México ¿Cómo fue su vida, la cultura, tradiciones, no se le pegó el “órale pues”?

HC: Siii, ya hablaba como mexicano, de hecho me dicen que cuanto estoy en situaciones de crisis se me sale.

Llegue allá hasta los 18 casi 19 años. Jajaja, pues si un poquito como fueron 17 años.

RCS: ¿(Cuál es) Su comida favorita?

HC: He pues la mexicana, los tacos al pastor.

RCS: ¿Continuó sus estudios aquí?

HC: Si, de hecho aquí estudié derecho en la Universidad José Matías Delgado. Bueno después regreso a El Salvador, bueno en San Salvador casi no conocía, solíamos venir por tierra casi todos los años pero cuando regreso, ni me acuerdo en que año regresé directamente para irme a un frente de guerra en la zona de Santa Ana (con) Chalatenango por el cerro La Gloria. Luego, la mayor parte del conflicto en Guazapa (San Salvador) y de ahí me desmovilicé luego de los Acuerdos de Paz, ahí estuve prácticamente todo el conflicto.

RCS: ¿Cómo fue que Howard llegó al conflicto, cómo fue entrar ahí?

HC: Lo que pasa es que esto es una herencia paterna por decirlo así. Mi papá, bueno, además de teólogo y pastor era sociólogo, antropólogo, era admirable, y él toma contacto con una de las organizaciones del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional).

Empieza a trabajar activamente en un trabajo que luego se denominaba político diplomático, de hecho fue uno de los que trabajó fuertemente con el tratado franco mexicano (En agosto de 1981 los gobiernos de México y Francia firmaron un documento en donde reconocían a la alianza FMLN y FDR como “fuerza política representativa” en la guerra civil).

Es un momento de inflexión en el conflicto cuando declaran fuerza beligerante al FMLN durante el conflicto armado.

Y bueno en el año 1980, producto del trabajo que él hacía, tiene que ir a Managua, Nicaragua y luego de ahí a Panamá con el secretario general de una de las organizaciones del FMLN y toman una avioneta y la avioneta tiene desperfectos mecánicos y cae al mar en Panamá. Es una situación difícil, porque la avioneta nunca apareció, nunca tuvimos el cuerpo, los cuerpos, porque eran 7 personas las que iban en esta avioneta y bueno ahí muere… justamente el mismo día que un comando mata a Somoza (Anastasio, exdictador de Nicaragua, derrocado por los sandinistas en 1979), en Paraguay el 17 de septiembre de 1980. Ahí muere y yo para ese tiempo tenía 14 años, soy el mayor de mis hermanos y ese vínculo queda desde que yo tomo la decisión de venirme para acá a un frente de guerra. (Continuará)

Entrevista del Director General de la PNC en Radio Cadena Sonora, viernes 19 de enero de 2018.

II PARTE


“Howard Cotto es de los pocos funcionarios, así, pocos funcionarios que se detienen para hablar con la prensa y eso tengo, tenemos, que reconocerlo” Howard Cotto

HC: Yo estaba muy bien en México, no vivíamos súper bien, pero estábamos bien. Mi madre, una mujer maravillosa que aún vive y sigue ejerciendo la profesión… saludos a ella (quien) es especialista en educación Montessori, ella es una de las personas que yo conozco con más capacidades en eso, tiene un talento increíble y de hecho aún a esta altura sigue haciendo lo mismo, ella se vino, mi mamá es una persona especial, en parte mi participación es por mi padre, pero sobre todo por ella; porque yo tengo la visión de ella.

Toda la vida ella se repetía todos los días que iba a regresar, es decir, ella a pesar (de) que no veníamos seguido, pero toda la cuestión de tradición de la comida, de las costumbres, ella no lo perdió nunca y de hecho los Acuerdos de Paz se firman a finales de enero y en febrero ella ya estaba aquí, es más, a mi hermana la había mandado con un mes antes para que no perdiera la inscripción en la UCA (Universidad Centroamericana José Simeón Cañas).

Nuestro vínculo con El Salvador nunca se rompió ni por cerca, el mensaje que yo podía leer de ella cada día era “estoy esperando el día de volver”, hasta que volvió.

RCS: ¿Cómo le llegaban, lo conquistaban a usted, como fue su adolescencia era muy conquistador?

HC: No, yo en ese sentido era bastante tímido, tranquilo.

RCS: ¿Lo conquistaban a usted?

HC: Sí, siempre me ha llamado la atención en una persona la independencia, ser una persona valiente, a mí no me gustan mucho las personas que se victimizan, es decir, la valentía y el amor, por el conocimiento, aquellas personas que solo hablan de lo superficial o que están más interesadas por lo que hizo el artista x que por lo que pasa en su país, no son personas que me llamen la atención.

Bueno en México por cierto tuve dos novias y las dos eran mis compañeras de estudio, yo estudié un bachillerato de un circuito adscrito a la UNAM que se llaman los Colegios de Ciencias y Humanidades, yo estudié en el CCH Sur, porque es el que estaba cerca de mi casa, son bachilleratos enormes.

La Universidad Nacional Autónoma de México es enorme, tiene como cinco colegios de ciencias y humanidades, a mí me gustaban más las carreras humanísticas, y tiene otro circuito de bachilleratos más orientados a la parte técnica que son como nueve, imagínese que solo en el que yo estudiaba habían de 15 a 20 mil alumnos, entonces ahí las conocí a ellas, y de hecho una de ellas, pues, ya no seguimos porque me vine.

A (fuerza de) ser sincero yo tenía una gran emoción por venir, eso siempre ha marcado mi vida. Cuando analizo a las personas que se van y las que se quedan, el que se va siempre amortigua las cosas que le duelen porque va a ver algo nuevo, le duele más al que se queda.

RCS: ¿Ya no tuvo comunicación?

HC: Cómo no, ahora con la magia de las redes sociales. Pero casi no me comunico con ellas, lo que pasa es que las cosas en común se platican en media hora, ya después de tantísimo tiempo ya no hay muchos temas de conversación.

RCS: ¿Cómo conquistaron el corazón de Howard Augusto Cotto?

HC: A pues haber…esto fue como en el año 93, mi mamá acababa de regresar de México. Haber, explico esta parte. Mi papá era de Guatemala, de este lugar cerca fronterizo con El Salvador, nosotros no volvimos a ese lugar porque en Guatemala, en ese tiempo y específicamente en el pueblo de él, vivía uno de los más connotados dirigentes de los escuadrones de la muerte de Guatemala y se corría el rumor de que si mi papá regresaba ahí lo podían agarrar, entonces por medidas de precaución nunca volvimos.

Pero como ya el conflicto había terminado mi mamá nos reúne a los hermanos y nos dice: Lo que quiero es que ustedes vayan y conozcan a la familia de su papá, ya si ustedes deciden estar yendo o irlos a visitar más seguido o lo que sea, pues perfecto, pero mi deber es llevarlos. Y así fue, y la primera casa que llegamos fue a la casa de un primo de mi papá y ahí conocí a su hija…

RCS: ¿Y lo flechó?

HC: Wow sí, ella vivía en Guatemala, entonces ella casualmente andaba ese fin de semana visitándolos a ellos, entonces obviamente ella se fue y yo me vine para acá.

Pero en eso, otra vez mi papá tiene la culpa, jajajaja, organizan un acto para conmemorar uno de los aniversarios de la muerte de él y entonces los organizadores me dicen:

-Oye y ¿por qué no invitas a la familia de él?
-Lógico.
Entonces me comunico con ellos y les digo:
-Miren ¿no quieren venir?
-Claro, con gusto.

Para ellos fue una de las personas más sobresalientes del pueblo y se vienen como 20 y dentro de esos 20 venía ella y ahí ya nos conocimos un poco más, como digo ella vivía en Guatemala, entonces yo iba de vez en cuando hasta que nos casamos.

Eso hace exactamente en diciembre del 94, son 23 años.

RCS: ¿Cuántos hijos tienen?

HC: Tengo tres, la mayor tiene 21 años, luego otra chica de 15 y el menor Sergio que tiene 5 años.

RCS: ¿Y quién aguanta a quién?

HC: Este, nooo, ella me aguanta a mí, llevamos 23 años casados y hasta hoy nunca, nunca, nos hemos peleado, ni una tan sola vez, ella es fantástica, pero ni una es ni una, sin excepción.
RCS: Usted refleja que es muy tranquilo…nosotros cada semana… ¿Cómo hace eso?

HC: Ella es así, también ella es muy tranquila, ahora, a ella le ha tocado así por mi trabajo, yo de hecho no sé cómo le ha hecho. Sólo por darles un dato, este es el año número 16 que yo tengo sin vacaciones incluyendo Navidad, Semana Santa, Año Nuevo, agosto, y todas las que se le ocurran.

RCS: ¿Y cómo hace para dividir su tiempo y dedicarle tiempo a la familia?

HC: Bueno y por lo general el promedio que llego a mi casa es entre las 11 y 2 de la mañana todos los días. Y luego pues un sábado, un domingo, igual, es lo mismo.

Es complicado, si salgo es por trabajo, he tenido periodos de vacaciones que le pido al presidente o en su momento, cuando no era director, al director, pero vacaciones de cinco o cuatro días, una vez cada dos o cada tres años y además esos cuatro días incluyendo el sábado y domingo o sea un lunes y martes.

Los miembros de la Policía Nacional Civil tenemos un régimen diferente al resto de vacaciones del Estado, todos los funcionarios públicos dividen lo que la ley establece en cuanto a vacaciones en ciertos días, en Semana Santa, ciertos días en agosto, ciertos Fin de Año.

La policía tiene un régimen especial que por el trabajo que hacemos tenemos derecho a 15 días en el año, que por lo general a cada policía se le concede cuando cumple año de servicio, así es que funciona.

RCS: Cuando sucede un hecho, tragedia, masacre, todos esos temas, ponernos en sus zapatos ¿Qué hace el director antes de salir a una conferencia, y qué hace para mantener el temple?

RCS2: Aunque mira Karla, yo te voy a decir algo bueno, tú has andado en la calle, yo he andado en la calle y es de los pocos funcionarios, así, pocos funcionarios que se detienen para hablar con la prensa y eso tengo, tenemos, que reconocerlo.

HC: Bueno gracias, mi clave son como tres cosas, bueno del conocimiento de los hechos es que como uno se mantiene trabajando, los conoce pero aparte de eso tengo como ciertas reglas que siempre las pienso, lo que siempre tengo en la mente primero (es) nunca perder la calma dentro de… nunca perder la calma, es nunca ofender, verdad, esa es una regla de oro, he, no enojarse porque al final este es el trabajo de uno y la gente aspira que uno hable de los temas que son de interés nacional y es obligación de uno hacerlo.

Pero aparte de eso hay dos aspectos más que yo siempre tengo en mente, que nunca una declaración mía ponga en riesgo una investigación, aunque independientemente que luego en las redes sociales pueda haber comentarios que digan la policía no hace nada o el director no sabe o ni se entera, no importa, no me importa.

Pero nunca poner en riesgo una investigación, poner en riesgo una investigación no solo significa la posibilidad de que una investigación fracase, sino que poner en riesgo una investigación también significa que uno ponga o vulnere a las personas que están colaborando con esa investigación. Es decir que nunca una persona vaya a tener un problema de seguridad por una declaración que uno dio eso es el segundo.

Y, en tercer lugar, que creo es el más importante de todos, lo dejé por último para hacer énfasis, que a veces perdemos la brújula en eso, es que siempre, siempre, hay que pensar desde la óptica de la víctima, no de quién cometió el hecho, y que nunca por ninguna razón uno vaya a revictimizar a una persona con sus declaraciones.

Es decir, si yo tengo que decir al aire que no sé el nombre de alguien, no me importa que alguien crea “este anda perdido, no sabe ni el nombre”, pero no importa, si yo con eso protejo a una víctima lo voy a hacer siempre.

Tiro al plato
Palabra: Bono navideño. HC: Muy bueno
P/ Guía. HC: Cabeza
P/Amor. HC: Darlo todo
P/ Pupusas. HC: Deliciosas
P/Cerveza. HC: De vez en cuando
P/ Vacaciones. HC: Hay que ganárselas
P/ Presidente. HC: Una persona muy importante
P/ Periodista. HC: Necesarios para el país.

(FIN)
Segunda parte de entrevista del Director General de la PNC en Radio Cadena Sonora, viernes 19 de enero de 2018.




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